martes, 13 de marzo de 2007

Base aérea de Torrejón

Vuelvo tras muchos días, ya lo siento, a poner los avisos más importantes de la semana. El principal es que el sábado 17 se hará una excursión a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Se saldrá tras la Misa de 10:00 en coches particulares. Hoy es el último día para decir en el despacho si vais a ir. Hay que dar el DNI del que lo tenga, la matrícula del coche y el nombre de los que vais.
Haremos una visita guiada por la base. Luego habrá unos campeonatos deportivos, comida en plan bocata, etc. Tiene muy buena pinta y pueden ir tanto mayores como pequeños, ya que hay bolera y otro tipo de cosas similares.

El domingo 18 habrá un campeonato de futbito de la misión joven en el colegio Valdeluz, con Misa en el colegio Valdeluz. Los que queráis asisitir se lo comunicáis a Don Fulgencio.

Base aérea de Torrejón

Vuelvo tras muchos días, ya lo siento, a poner los avisos más importantes de la semana. El principal es que el sábado 17 se hará una excursión a la base aérea de Torrejón de Ardoz. Se saldrá tras la Misa de 10:00 en coches particulares. Hoy es el último día para decir en el despacho si vais a ir. Hay que dar el DNI del que lo tenga, la matrícula del coche y el nombre de los que vais.
Haremos una visita guiada por la base. Luego habrá unos campeonatos deportivos, comida en plan bocata, etc. Tiene muy buena pinta y pueden ir tanto mayores como pequeños, ya que hay bolera y otro tipo de cosas similares.

El domingo 18 habrá un campeonato de futbito de la misión joven en el colegio Valdeluz, con Misa en el colegio Valdeluz. Los que queráis asisitir se lo comunicáis a Don Fulgencio.

jueves, 15 de febrero de 2007

Comentario de Raniero Cantalamessa a las lecturas de la Misa del V Domingo del Tiempo Ordinario

Pescadores de hombres La pesca milagrosa era la prueba que hacía falta para convencer a un pescador, como era Simón Pedro. Al llegar a tierra, se arroja a los pies de Jesús diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!». Pero Jesús le respondió con estas palabras que representan la cima del relato y el motivo por el cual el episodio ha sido recordado: «No temas, desde ahora serás pescador de hombres». Jesús se sirvió de dos imágenes para ilustrar la tarea de sus colaboradores. La de pescadores y la de pastores. Las dos imágenes requieren actualmente de explicación, si no queremos que el hombre moderno las encuentre poco respetuosas de su dignidad y las rechace. ¡A nadie le gusta hoy ser «pescado» por alguien, o ser una oveja del rebaño! La primera observación que hay que hacer es ésta. En la pesca ordinaria, el pescador busca su provecho, no ciertamente el de los peces. Lo mismo el pastor. Él apacienta y custodia el rebaño no por el bien de éste, sino por el suyo, porque el rebaño le proporciona leche, lana y corderos. En el significado evangélico sucede lo contrario: es el pescador el que sirve al pez; es el pastor quien se sacrifica por las ovejas, hasta dar la vida por ellas. Por otro lado, cuando se trata de hombres, ser «pescados» o «recuperados» no es desgracia, sino salvación. Pensemos en las personas a merced de las olas, en alta mar, tras un naufragio, de noche, en el frío; ver una red o una chalupa que se les lanza no es una humillación, sino la suprema de sus aspiraciones. Es así como debemos concebir la tarea de pescadores de hombres: como echar un bote salvavidas a quienes se debaten en el mar, frecuentemente tempestuoso, de la vida. Pero la dificultad de la que hablaba reaparece bajo otra forma. Supongamos que tenemos necesidad de pastores y de pescadores. ¿Pero por qué algunas personas deben tener el papel de pescadores y otros el de peces, algunos el de pastores y otros el de ovejas y rebaño? La relación entre pescadores y peces, como entre pastores y ovejas, sugiere la idea de desigualdad, de superioridad. A nadie le gusta ser un número en el rebaño y reconocer a un pastor por encima. Aquí debemos acabar con un prejuicio. En la Iglesia nadie es sólo pescador, o sólo pastor, y nadie es sólo pez u oveja. Todos somos, a título diverso, una y otra cosa a la vez. Cristo es el único que es sólo pescador y sólo pastor. Antes de ser pescador de hombres, Pedro mismo fue pescado y recuperado varias veces. Literalmente repescado cuando, caminando sobre las aguas, tuvo miedo y comenzó a hundirse; fue recuperado sobre todo después de su traición. Tuvo que experimentar qué significa encontrarse como una «oveja perdida» para que aprendiera qué significa ser buen pastor; tuvo que ser repescado del fondo del abismo en el que había caído para que aprendiera qué quiere decir ser pescador de hombres. Si, a título diverso, todos los bautizados son pescados y pescadores a la vez, entonces aquí se abre un gran campo de acción para los laicos. Los sacerdotes estamos más preparados para hacer de pastores que para hacer de pescadores. Hallamos más fácil alimentar, con la Palabra y los sacramentos, a las personas que vienen espontáneamente a la iglesia, que ir nosotros mismos a buscar a los alejados. Queda por lo tanto en gran parte desasistido el papel de pescadores. Los laicos cristianos, por su inserción más directa en la sociedad, son los colaboradores insustituibles en esta tarea. Una vez echadas las redes por la palabra de Jesús, Pedro y los que estaban con él en la barca capturaron tal cantidad de peces que las redes se rompían. Entonces, está escrito, «hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos». También hoy el sucesor de Pedro y cuantos están con él en la barca –los obispos y los sacerdotes- hacen señas a los de la otra barca –los laicos- para que vayan a ayudarlos.

viernes, 9 de febrero de 2007

Javierada

Sigo poniendo fotos de la Javierada.
Pero también recuerdo que el domingo a las 13:00h hay Misa Rociera.






jueves, 8 de febrero de 2007

La educación para la ciudadanía

El tema de la conferencia del jueves 15 será de la educación para la ciudadanía. Aquí podéis leer un interesantísimo artículo de Juan Manuel de Prada que habla de este tema.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Conferencia de Jaime Urcelay

El próximo jueves 15 de febrero habrá una conferencia a las 20:30h de Jaime Urcelay que pertenece a un grupo de profesionales de la ética. www.profesionalesetica.com

1. ASOCIACIÓN CIVIL
Profesionales sin ánimo de lucro, creada por un grupo de jóvenes profesionales en el año 1992.
Como asociación civil de ámbito nacional se encuentra reconocida por el Ministerio español del Interior. Asimismo está constituida, con personalidad jurídica independiente y amplia autonomía operativa, en la mayor parte de las Comunidades Autónomas españolas.

2. FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES
El conjunto de asociaciones de PPE de ámbito autonómico forman, desde la celebración en Junio de 2001 en Barcelona de su Congreso constituyente, Profesionales por la Ética, Federación Española de Asociaciones. PPE responde, además, a una clara vocación de proyección internacional, especialmente en las comunidades culturales hispanoamericana y europea.

3. MISIÓN
En un mundo cada vez más complejo y contradictorio, necesitado de referencias verdaderas que aporten sentido, PPE se propone como misión:
Promover los valores éticos en la vida pública desde una perspectiva interprofesional, con fundamento en una visión cristiana del hombre y la comunidad.
Este impulso parte del principio de que la ética, como esfuerzo inteligente por obrar bien, por lograr una conducta acorde con la dignidad del hombre que permita conquistar el equilibrio personal y comunitario, no puede desvincularse de ninguna actividad humana.

4. ¿QUIÉNES FORMAMOS PROFESIONALES POR LA ÉTICA?
PPE está formada por una red de profesionales de diferentes disciplinas que, de manera desinteresada y normalmente en régimen de voluntariado, aceptan ofrecer su testimonio en la vida cívica para hacer efectivos y reales los valores éticos. Nuestra asociación quiere aportarles espacios de amistad, reflexión y desarrollo personal, desde los que hacer juntos, de manera organizada, algo relevante por el bien de todos.

martes, 6 de febrero de 2007

San Pablo Miki y compañeros mártires

Los mártires del Japón.
Fueron 26, martirizados el mismo día, 5 de febrero del año 1597.
En el año 1549 San Francisco Javier llegó al Japón y convirtió a muchos paganos.
Ya en el año 1597 eran varios los miles de cristianos en aquel país. Y llegó al gobierno un emperador sumamente cruel y vicioso, el cual ordenó que todos los misioneros católicos debían abandonar el Japón en el término de seis meses. Pero los misioneros, en vez de huir del país, lo que hicieron fue esconderse, para poder seguir ayudando a los cristianos. Fueron descubiertos y martirizados brutalmente. Los que murieron en este día en Nagasaki fueron 26. Tres jesuitas, seis franciscanos y 16 laicos católicos japoneses, que eran catequistas y se habían hecho terciarios franciscanos.
Los mártires jesuitas fueron: San Pablo Miki, San Juan Goto y Santiago Kisai. Los franciscanos eran: San Felipe de Jesús, San Gonzalo García que era de la India, San Francisco Blanco, San Pedro Bautista y San Francisco de San Miguel.
Entre los laicos estaban: un soldado: San Cayo Francisco; un médico: San Francisco de Miako; un Coreano: San Leon Karasuma, y tres muchachos de trece años que ayudaban a misa a los sacerdotes: los niños: San Luis Ibarqui, San Antonio Deyman, y San Totomaskasaky, cuyo padre fue también martirizado.
A los 26 católicos les cortaron la oreja izquierda, y así ensangrentados fueron llevados en pleno invierno a pie, de pueblo en pueblo, durante un mes, para escarmentar y atemorizar a todos los que quisieran hacerse cristianos.
Al llegar a Nagasaki les permitieron confesarse con los sacerdotes, y luego los crucificaron, atándolos a las cruces con cuerdas y cadenas en piernas y brazos y sujetándolos al madero con una argolla de hierro al cuello. Entre una cruz y otra había la distancia de un metro y medio.
La Santa Iglesia de Roma los declaró santos en 1862.
Testigos de su martirio y de su muerte lo relatan de la siguiente manera: "Una vez crucificados, era admirable ver el fervor y la paciencia de todos. Los sacerdotes animaban a los demás a sufrir todo por amor a Jesucristo y la salvación de las almas. El Padre Pedro estaba inmóvil, con los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín cantaba salmos, en acción de gracias a la bondad de Dios, y entre frase y frase iba repitiendo aquella oración del salmo 30: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". El hermano Gonzalo rezaba fervorosamente el Padre Nuestro y el Avemaría".
Al Padre Pablo Miki le parecía que aquella cruz era el púlpito o sitio para predicar más honroso que le habían conseguido, y empezó a decir a todos los presentes (cristianos y curiosos) que él era japonés, que pertenecía a la compañía de Jesús, o sociedad de los Padres jesuitas, que moría por haber predicado el evangelio y que le daba gracias a Dios por haberle concedido el honor tan enorme de poder morir por propagar la verdadera religión de Dios. A continuación añadió las siguientes palabras:
"Llegado a este momento final de mi existencia en la tierra, seguramente que ninguno de ustedes va a creer que me voy a atrever a decir lo que no es cierto. Les declaro pues, que el mejor camino para conseguir la salvación es pertenecer a la religión cristiana, ser católico. Y como mi Señor Jesucristo me enseñó con sus palabras y sus buenos ejemplos a perdonar a los que nos han ofendido, yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio, y les recomiendo que ojalá se hagan instruir en nuestra santa religión y se hagan bautizar".
Luego, vueltos los ojos hacia sus compañeros, empezó a darles ánimos en aquella lucha decisiva; en el rostro de todos se veía una alegría muy grande, especialmente en el del niño Luis; éste, al gritarle otro cristiano que pronto estaría en el Paraíso, atrajo hacia sí las miradas de todos por el gesto lleno de gozo que hizo. El niño Antonio, que estaba al lado de Luis, con los ojos fijos en el cielo, después de haber invocado los santísimos nombres de Jesús, José y María, se puso a cantar los salmos que había aprendido en la clase de catecismo. A otros se les oía decir continuamente: "Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía". Varios de los crucificados aconsejaban a las gentes allí presentes que permanecieran fieles a nuestra santa religión por siempre.
Luego los verdugos sacaron sus lanzas y asestaron a cada uno de los crucificados dos lanzazos, con lo que en unos momentos pusieron fin a sus vidas.
El pueblo cristiano horrorizado gritaba: ¡Jesús, José y María!
Dichosos seréis si os persiguen por mi causa, porque grande es vuestro premio en el reino de los cielos.